lunes, 2 de febrero de 2009

Notas y poemas





Gracias a los que leyeron la historia. Aun me quedan hacerle las correcciones que tan amablemente me han hecho mis amigos. Sin embargo creo que es conveniente hacer un par de aclaraciones sobre la historia para no quitarle meritos a nadie.

El poema con que empieza la historia, ese que dice


Sueño si no tienes dueño
yo te puedo recoger
en mi vida hay siempre un sitio
y te lo puedo yo ofrecer

Acercate a mi y reposa
Sueño si es que vas errante
que el reposo es el alivio
aunque sea de un instante
.

Este poema fue escrito por Concha Mendez, asi que no le quitemos meritos. Ademas el personaje de la historia "CADMIO" fue creado por Lazarus Geovanny. Cadmio fue parte de una cronica que nunca llego a tener fin. Yo queria escribir la historia que estaba narrando pero como nunca se acabo decidi escribir un final basandome en el personaje de este que era jugador. Salud por Cadmio!

Bueno y ya que hemos citado un poema sobre el sueño les citare otro de Amado Nervo:

Oh bienaventurados los que duermen
para ellos se extingue cada noche
con todo su dolor el universo
que crea diaramete nuestro espiritu

Al apagar la luz se apaga el cosmos
el castigo mayor es la vigilia
el insomnio es el destierro
del mejor paraiso.


Les dejo a su consideracion este otro de Gerardo Diego, bastante romantico por cierto:

Apoya en mí la cabeza,
si tienes sueño.
Apoya en mí la cabeza,
aquí, en mi pecho.
Descansa, duérmete, sueña,
no tengas miedo;
no tengas miedo del mundo,
que yo te velo.
Levanta hacia mí tus ojos,
tus ojos lentos,
y ciérralos poco a poco
conmigo dentro;
ciérralos, aunque no quieras,
muertos de sueño

Ya estás dormida. Ya sube,
baja tu pecho,
y el mío al compás del tuyo
mide el silencio,
almohada de tu cabeza,
celeste peso.
Mi pecho de varón duro,
tabla de esfuerzo,
por ti se vuelve de plumas,
cojín de sueños.
Navega en dulce oleaje,
ritmo sereno,
ritmo de olas perezosas
el de tus pechos.
De cuando en cuando una grande,
espuma al viento,
suspiro que se te escapa
volando al cielo,
y otra vez navegas lenta
mares de sueño,
y soy yo quien te conduce,
yo que te velo,
que para que te abandones
te abrí mi pecho.

¿Qué sueñas? ¿Sueñas? ¿Qué buscan
-palabras, besos-
tus labios que se te mueven,
dormido rezo?
Si sueñas que estás conmigo,
no es sólo sueño;
lo que te acuna y te mece
soy yo, es mi pecho.
Despacio, brisas, despacio,
que tiene sueño.
Mundo sonoro que rondas,
hazte silencio,
que está durmiendo mi niña,
que está durmiendo
al compás que de los suyos
copia mi pecho.
Que cuando se me despierte
buscando el cielo,
encuentre arriba mis ojos
limpios y abiertos.


Y finalmente por ahora les dedico esta poesia a todos los dementes faericos que existen en el mundo y en los lejanos rincones del universo, de Luis Borges para ustedes:

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

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